Mejora tu comunicación: el arte de hacer preguntas

Hacer preguntas es la habilidad que, esencialmente, nos permite proveernos de información logrando que el interlocutor se sienta cómodo y libre de darla.

Esta definición describe el tipo de pregunta de indagación. Las realizamos para obtener información que nos interesa conocer de nuestro interlocutor. Ej: ¿a qué hora te has levantado hoy?

Podemos diferenciar entre preguntas abiertas y cerradas. Las preguntas abiertas permiten e invitan a nuestro interlocutor a extenderse en la respuesta. Ej.: ¿qué te ha parecido la película?. Sin embargo una pregunta cerrada puede ser respondida con un monosílabo: generalmente, si o no. Ej.: ¿te ha gustado la película?.

Vamos a centrarnos en otros tipos de preguntas que son bastante eficaces:

preguntas de aclaración:

En este vídeo vamos a observar, de una forma que puede parecer exagerada puesto que la omisión la podemos completar, con bastante probabilidad de acierto, por el contexto de la conversación, ejemplos de omisiones y supresiones.

Cuando nos comunicamos es bastante habitual que construyamos las frases con alguna de estas características:

  • falta parte de la información (supresiones): generalmente el sujeto. Ej.: hay que resolver este problema. No indica quién debe hacerlo. En muchos casos quien hace esta afirmación sabe a quién se refiere. Es oportunidad del escuchante hacer la pregunta de aclaración para conocer a quién se refiere. Ej.: ¿quién consideras que debe hacerlo?
  • hacemos generalizaciones: un caso o una situación la llevamos a siempre, nunca, todo, nada. Ej.: “siempre llegas tarde”
  • en las comparaciones omitimos uno de los elementos comparados. Un ejemplo típico lo encontramos en la publicidad. “Este producto lava más blanco”. Mas blanco que ¿qué otro producto?

En otras situaciones, donde no es tan evidente, debemos seguir preguntando para confirmar que nuestra suposición sobre el dato omitido es correcta.

preguntas reflexivas:

Como su nombre indica son preguntas orientadas a que nuestro interlocutor reflexione sobre nuestro comentario.

Las preguntas reflexivas son muy potentes si las utilizamos adecuadamente. Es importante dejar tiempo al interlocutor para que reflexione. En este momento, el protagonista es la otra persona y nuestro silencio va a permitir que disponga de tiempo para pensar y reflexionar.

Es un tipo de pregunta muy poderosa que debe utilizarse muy intencionadamente y en el momento adecuado, cuando nuestro interlocutor está en disposición de reflexionar. Si la persona está alterada, el primer paso y la prioridad es tranquilizarla.

Formular preguntas reflexivas requiere bastante práctica y ser conscientes de que no siempre vamos a conseguir el resultado esperado. Cuando esto ocurre podemos buscar otras preguntas orientadas a cuestionar la certeza de la afirmación de nuestro interlocutor. Quizás estamos en un caso de generalización, puede estar considerando una parte de la información o de los hechos, puede estar haciendo comparaciones poco reales… Una vez comprendida la situación en la que nos encontramos, volvemos a formular una pregunta para que sea consciente de cuál es el problema o su realidad.

En este vídeo de 3’28” vamos a observar un buen ejemplo de cambio de actitud como consecuencia de las preguntas reflexivas formuladas por la profesional.

Es muy importante que nosotros sepamos dónde queremos llegar, cuál es nuestro objetivo y cómo llegar a él. En general, si convertimos una afirmación nuestra en pregunta, de forma que sea la persona quien llega a la conclusión, conseguimos mucha más eficacia que si somos nosotros quienes hacemos la afirmación.

Te propongo interactuar utilizando el área de comentarios y proponer tu respuesta-pregunta a esta afirmación:

–  Carlos se ofrece siempre voluntario para cocinar y, además, prepara la mejor paella que puedes comer.

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