Comprende bien el problema y lo tienes medio resuelto: la técnica de los 5 “por qué”

El modelo dominante actualmente para resolver problemas es bastante reduccionista y orientado a resolver los efectos y las consecuencias del problema; en lugar de identificar sus causas y atacar el problema en su origen.

En estos tiempos hay una sobrevaloración de la rapidez. En el caso de la resolución de problemas y la toma de decisiones, en parte, porque evaluamos el tiempo dedicado a resolver en el momento, en el aquí y ahora, en lugar de considerar la suma del tiempo dedicado ahora más después cuando tengamos que volver a resolver (probablemente regular, pero de nuevo rápidamente) más, el tiempo dedicado, para finalmente, resolver bastante bien. Si simplemente empezáramos por el final… aunque solamente sea para ganar eficiencia!!!

Algunos ejemplos de resolver bien el problema que no es (o no de la mejor forma):

Para reducir la pobreza, se aprueban algunas leyes y ayudas para paliar ligeramente la precariedad del colectivo más necesitado, en lugar de enseñarles a producir para salir de esa situación. Además de darles el pez, enseñarles a pescar.

Para solucionar las diarreas infantiles de poblados con problemas sanitarios se inventan nuevos antibióticos, en lugar de depurar el agua. Resolver la causa del problema, además del efecto. ¿Qué pensarías de una persona que, inundada su casa debido a que hay un grifo abierto, se afanara en achicar agua sin ocuparse de cerrar el grifo? No es muy inteligente, ¿verdad?

En el entorno empresarial podemos encontrar ejemplos similares que tu mismo puedes reconocer fácilmente.

Una herramienta que tenemos a nuestra disposición para resolver los problemas en su causa y no en sus consecuencias es la técnica de los 5 “por qué”.

En la práctica consiste en preguntarnos varias veces ¿por qué ocurre …? aunque el nombre de la técnica indica formular 5 veces la pregunta nos sirve como indicador para seguir indagando después de obtener las primeras respuestas.

Un ejemplo en el entorno empresarial de la utilización de la técnica de los 5 “por qué”:

Una mañana visitando una planta de producción industrial un experto en esta técnica visitando la planta con el director de la empresa encontraron una mancha de aceite en el suelo.
– ¿Por qué hay aceite en el suelo? preguntó el experto
El director de la planta sorprendido por la observación, preguntó al responsable de producción, obteniendo la siguiente respuesta:
– el aceite cae del polipasto
– ¿por qué pierde aceite el polipasto?
De nuevo el director de la planta delegó la pregunta al responsable de producción:
– desde hace un tiempo las juntas que utilizamos son de menor calidad y con el tiempo no ajustan bien y cae aceite.
El experto continúa con su técnica:
– ¿por qué ahora las juntas son de menor calidad?
El propio director de la planta pudo responder a esta pregunta:
– hace 6 meses iniciamos un programa de reducción de costes en compras con el objetivo de reducir un 5% los gastos de aprovisionamiento.

En este caso con 3 ¿por qué? habíamos llegado a comprender la causa de la mancha de aceite en el suelo de la planta.

Una vez comprendida las causas del problema podemos decidir la solución más adecuada para el problema. En este caso debemos estudiar los costes de la menor calidad, compararlos con los ahorros obtenidos y decidir la acción más ventajosa.

Sin una correcta comprensión del problema podemos estar resolviendo muy bien el problema que no es. En algunos casos, incluso podemos estar transfiriendo ahorros de una área de la empresa a sobre costes en otra.

También podemos utilizar la intuición para resolver problemas, amplía información sobre cuándo y cómo podemos utilizar la intuición para tomar decisiones en este enlace.